“Bajen sus expectativas”: el peligroso lema socialista que toma fuerza en Estados Unidos

El progresismo apuesta por convertir la crisis en rutina y apalancarse en ella para multiplicar la intervención del Estado

AUTOR: GERARDO GARIBAY CAMARENA / elamerican

“Bajen sus expectativas” es la respuesta tácita de la progresía (conocida en inglés como los “woke”) mientras América enfrenta una crisis de inflación, carestía, escasez y falta de mano de obra que no se había visto en décadas. La coyuntura actual amenaza con alcanzar un nuevo nivel de dramatismo conforme se acerquen el Black Friday y las compras de Navidad.

La crisis es una tormenta perfecta alimentada por las disrupciones que provocó la pandemia en las cadenas de suministro y la forma de trabajo, al igual que el efecto socialmente diluyente de los ríos de dinero que repartió el gobierno federal junto con la crisis global de los barcos de carga, que lleva meses y sigue empeorando por la saturación de puertos y bodegas.

¿Qué tan grave es la situación?

Hay escasez e incertidumbre generalizada en las cadenas de suministro, desde maquinaria industrial y piezas de reemplazo hasta juguetes, libros y materiales de almacenamiento para comida, que se suman a la falta aguda de personal en sectores como el de la comida rápida y a las huelgas en los hospitales.

Para aterrizarlo en un ejemplo, Jeffrey Tucker narra el caso de un vendedor de vinos que, al igual que millones de comerciantes a lo largo de América, enfrentan una gravísima crisis de personal. Él ha tenido durante meses un letrero de “se busca empleado”, pero no puede mantener a sus trabajadores. Se van repentinamente y no regresan. No hay nuevos para contratar. Si alguien llega, tiene inverosímiles exigencias salariales y luego no pasa la revisión de antecedentes.

La historia se repite por millones en todo el país: los precios suben, los anaqueles se vacían, los inventarios se acumulan, el personal se va y la administración Biden acumula pretextos, cobijada por el apoyo de la prensa industrializada y el ecosistema woke, que ve en la crisis una oportunidad de consolidar su poder sobre la sociedad americana.

Esta visión, que transmiten de forma más o menos sutil tanto activistas como políticos de izquierda, fue condensada en un polémico artículo publicado el 18 de octubre por uno de los grandes voceros de la progresía americana, el Washington Post, bajo el título de “Don’t rant about short-staffed stores and supply chain woes. Try to lower expectations” (No se indignen acerca de las tiendas sin personal y los problemas con la cadena de suministro, traten de reducir sus expectativas).

En el artículo, Micheline Maynard alega que “es tiempo de nuevas expectativas que sean más realistas” y “reducir conscientemente nuestras expectativas”, además de recordar momentos previos de escasez, como la de “gasolina en los 1970s, la del racionamiento de comida en los 1940s y la vivienda en los 1920s… Ahora es nuestro turno de hacer ajustes”.

Más allá del argumento en sí, el artículo de Micheline refleja un apenas disimulado gozo de “castigar” a los consumidores americanos por sus hábitos. Los consumidores, dice, han sido “mimados”, “consentidos” y “entrenados para ser pesadillas”, pero ahora les llegó el momento de ser castigados.

Y no es un hecho aislado.

La estrategia de reducir el nivel de vida de los americanos y pedirles que “bajen sus expectativas” tampoco es algo nuevo. Viene desde hace décadas. Se expresa en la condena de Bernie Sanders contra la variedad en la oferta de desodorante y en el posicionamiento político que acompañó al Green New Deal –una iniciativa impulsada por Alexandria Ocasio-Cortez y respaldada por el ala radical del partido Demócrata, que en sus explicaciones iniciales planteaba como ideal la eliminación de los aviones y las “flatulencias de las vacas”–.

En aquella ocasión, ante el escándalo mediático, Alexandria desautorizó los propios documentos de su oficina de prensa respecto del Green New Deal, pero es evidente que estos contenían la intención real de la propuesta, un planteamiento que además ya se ha vuelto tema común en las filas de la progresía:

La BBC recomienda disminuir los viajes en avión y Greta Thunberg convoca a dejar de comer carne, porque en caso contrario, “estamos jodidos”. De hecho, cuando les da por ser sinceros, se vuelven incluso más claros: hay que reducir el tamaño de la economía y declararle la guerra al crecimiento. Una vida más insípida, más pobre, más dependiente. Eso es lo que proponen.

"Bajen sus expectativas" para que la escasez se vuelva costumbre. Imagen: Unsplash
“Bajen sus expectativas” para que la escasez se vuelva costumbre. Imagen: Unsplash

“Bajen sus expectativas” el plan woke para administrar la decadencia

Con sus distintos matices, la izquierda americana se parece cada vez más a los socialistas (tanto conservadores como laboristas) que gobernaron Inglaterra desde el final de la Segunda Guerra Mundial y hasta los años 70, y que parecían empeñados en administrar la decadencia de aquella nación regulando todo desde el Gobierno, hasta que llegó Margaret Thatcher y les acabó la fiesta.

Ahora bien, a primera vista pudiera parecer un contrasentido: ¿por qué a un político le convendría que su país se vuelva más pobre? Sin embargo, la historia nos enseña que esos escenarios de escasez (ya sean provocados por la guerra, por la incompetencia del propio gobierno o por factores externos como una pandemia) resultan una herramienta muy útil para quienes controlan el estado.

¿Por qué? Porque si logran convencer a la gente de que la escasez, la inseguridad y la pobreza es la nueva normalidad, entonces podrán al mismo tiempo darse el lujo de ser más interventores y más incompetentes.

Más interventores porque la propia crisis les brinda el pretexto para incrementar la regulación “por el bien del pueblo”; y más incompetentes, porque la crisis se convierte en el pretexto perfecto para justificar que el fracaso de esas intervenciones gubernamentales.

Esto le es útil a los wokes porque su objetivo es el rediseño de la sociedad americana, volviéndola más pobre y sobre todo más dependiente del Estado, que ellos controlan y que por lo tanto tendrá más influencia para incentivar (obligar) a las personas a modificar sus ideas, comportamiento y decisiones con base en los lineamientos de sus nuevos amos.  

Y ojo, que el empobrecimiento sistemático de América no es un mero efecto de la coyuntura, sino una consecuencia inevitable y sistemática de las políticas de izquierda que han asumido como propias el Partido Demócrata y el presidente Biden.

Ya desde la campaña electoral del 2020, la junta editorial del Wall Street Journal advirtió que, si se implementa plenamente, la agenda de Biden “reducirá …el PIB real per cápita en más de 8%”, lo que para el año 2030 se traduciría en una disminución de 4.9 millones de trabajadores, de $2.6 (trillion) billones de dólares en el PIB y de $6,500 dólares en el ingreso anual promedio por hogar. “Lower your expectations”, indeed.

Por eso, cuando la izquierda dice: “Bajen sus expectativas”, lo que quiere decir es “renuncien al bienestar que han construido como personas libres y resígnense a la pobreza y la dependencia del nuevo mundo” dominado por la tiranía woke.

Mi consejo. No bajen sus expectativas. No cedan. Si lo hacen, el futuro será una crisis perpetua, para beneficio de la tiranía.

FUENTE: https://elamerican.com/bajen-sus-expectativas-lema-woke/?lang=es