El encubrimiento pasa factura

Mancera encubrió a Ebrard y a Delgado, y Sheinbaum permitió la disminución del presupuesto hasta consecuencias trágicas como esta semana, tristemente, se comprobó.

AUTOR: El Financiero | Leonardo Kourchenko

Del dictamen francés de la L12 del Metro había material suficiente para iniciar una investigación penal y deslindar responsabilidades civiles en una obra que se presupuestó en 21 mil millones de pesos y acabó costando 54 mil millones. ¿Qué pasó? ¿Qué se hizo mal? ¿Qué no se calculó adecuadamente y provocó que el presupuesto más que se duplicara?

Miguel Ángel Mancera, jefe de Gobierno entrante (2013), recibió la obra de Ebrard, después de revisión técnica. La línea funcionaba. A medida que los meses pasaron se detectaron vibraciones, desgastes, curvas riesgosas, durmientes y tornillos en riesgo para los convoyes, etcétera. El gobierno de Mancera decidió cerrar la línea y traer a un equipo de expertos franceses a realizar una revisión exhaustiva.

El gobierno capitalino, en concordancia con el federal, han desarmado –hay quien sostiene que en realidad han destruido– los presupuestos de toda la administración pública, porque determinaron que el Metro costaba caro y no necesitaba tanta inversión. Resultado: se redujo el presupuesto de mantenimiento (2018-2020). Peor aún, la presente administración prescindió también de un director de mantenimiento por meses, hasta hace apenas tres semanas en que la vacante fue cubierta.

En pocas palabras, es un desastre, con estaciones deterioradas, vagones en mal estado, un Centro de Control destruido por incendio –cuyas causas jamás fueron informadas a la ciudadanía–, pésimo mantenimiento y una directora incapaz de elevar la voz y alertar sobre riesgos en el sistema, por lo menos a nivel público.

Se sabe de origen que la Línea 12 -parte del dictamen de los expertos franceses- no exigía los tramos elevados. Pero se hizo de esa forma por la misma razón por la que se toman todas las decisiones en este país: por política, porque así convenía a los intereses, la carrera y el financiamiento de ese grupo en el poder. “Obra que no se ve, no reditúa en las urnas”.

Mancera encubrió a Ebrard y a Delgado, y Sheinbaum permitió la disminución del presupuesto hasta consecuencias trágicas como esta semana, tristemente, se comprobó.

Voces del sindicato del Metro, muy institucional por años con perredistas y morenistas, se atreven hoy a disentir y a señalar que había ya suficientes reportes de fragilidad en columnas y trabes, vías y durmientes con extrema vibración, además de la pobre realización de revisiones y dictámenes técnicos.

¿Ante quién rendirán cuentas quienes gobernaron y supervisaron a lo largo de todos estos años? ¿Qué autoridad abrirá una investigación seria para determinar todos los problemas? No como la que ya hubo en el Congreso hace unos años, y ¿qué cree? No sirvió para nada porque no llegó a ninguna conclusión.

El presidente promete justicia, pero no habrá nada, porque son los mismos y este es el negocio de la tapadera, del encubrimiento cíclico y eterno. Unos a otros, sucesivamente, para preservar a la clase política.

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FUENTE: https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/leonardo-kourchenko-la-aldea/2021/05/06/el-encubrimiento-pasa-factura/