¿Que hace que una gran inversión detone otras y la suma de las mismas detone el desarrollo de una región?

La nueva ‘receta millennial’ de la Corona

Grupo Modelo cuenta con un software mexicano que, mediante algoritmos, permite hacer predicciones de fallas en la maquinaria.

AUTOR: El Financiero | Jonathan Ruiz Torre

Ahí en donde está la ‘mata de mango’, respondió hace seis años el hombre que caminaba sobre la carretera, cuando alguien le preguntó la ubicación.

En Hunucmá desayunan chaya con huevo de gallina de traspatio, la vida es sencilla, hasta hace poco casi todo el dinero que entraba al pueblo llegaba gracias a lo que dejaban ahí quienes paraban en su ruta al balneario del puerto de Sisal.

Aquel hombre ha vivido siempre en el pueblo, por lo que conoce la forma de las hojas de los árboles y puede señalar aquél del que cosechará mangos al pasar por ahí en su bicicleta.

Muy cerca de esa “mata” vio algo que le llamó la atención durante el lejano 2015: una nueva y enorme fábrica de Grupo Modelo estaba en construcción.

A la vuelta de 2017, la Cervecería Yucateca propiedad de ese corporativo, empezó a funcionar. En este 2021, montada en el renacimiento nacional de producción de la bebida produce el equivalente a 3 millones de cervezas cada día, 4 millones de hectolitros cada año, muchas de ellas Corona que embotelladas cruzan los océanos. ¿Quién recuerda que hace poco el gobierno paró las fábricas por el COVID-19?.

Esa infraestructura peninsular es una aldea “millennial”. Nadie parece alcanzar los 40 años de edad y eso tiene consecuencias.

La mentalidad de unas 600 personas que ahí conviven tiende a ver el mundo de otra manera: todo puede hacerse mejor, de una manera distinta. Eso la detonó cuando más difíciles se pusieron las cosas, cuando el gobierno obligó a confinamientos que golpearon hasta a los productos más populares.

Si reducen envases rotos durante el proceso, ahorran dinero, aumentan ganancias y eso beneficia al planeta porque bajan el consumo de vidrio que requiere de calor para ser fabricado y de combustible para ser transportado.

Su líder es un gerente de 31 años, Aleksander Iwaniszewski Calvillo, un mexicano de ascendencia polaca nacido en Tamaulipas. Es producto de familias de científicos e ingenieros y encabeza a un equipo de yucatecos y otros connacionales que están vueltos locos por el relanzamiento de Carta Clara, una tradicional pilsener lager local… pero también por aumentar la eficiencia de sus aparatos.

Montaron ATO, un sistema que capacitó a los operadores para reparar sus máquinas de manera autónoma, lo que redujo la necesidad de personal técnico de mantenimiento, convenientemente justo en el momento de los confinamientos.

Luego, lo más sofisticado: su equipo entrenado en parte en la Universidad Autónoma de Yucatán y la Universidad Tecnológica de Mérida, hizo trabajar en conjunto un software conectado con sensores dispuestos en máquinas que usando algoritmos permite hacer predicciones, por ejemplo, de cuando sutiles vibraciones advierten que es indispensable hacer cambios de piezas antes de fallas. Esa inteligencia artificial reduce mermas, digamos, por envases rotos.

Este sistema creado en Yucatán es el primero en el mundo para Grupo Modelo y su holding, Anheuser Busch Inbev, dueña también de Budweiser. Pronto, ese ingenio hecho en México estará en otras partes del mundo.

Hay que entender el valor de esta cervecería. La gente que desde afuera ve los cambios suele preguntar por qué la región atrae inmigrantes en estos días. Una razón puede estar en esa infraestructura instalada en Hunucmá, un municipio de 30 mil habitantes cercano a Mérida que en menos de 5 años recibió una inyección equivalente a mil millones de dólares o más de 20 mil millones de pesos, dependiendo del tipo de cambio.

Sucede que a un lado de la cervecería se instaló Envases Universales, de Laura Zapata Oscoz, que le surte latas, de ahí salen unas 85 millones de unidades anualmente.

Aprovechando la infraestructura, llegó un almacén de alimentos de Kekén, dirigida por Claudio Freixes, y que es ya la compañía que más ingresos reporta a Grupo Kuo, de Fernando Senderos Mestre, debido en parte a crecientes exportaciones de carne de cerdo a Asia. A un lado hay ya un parque industrial en el que se instaló una autopartera japonesa llamada Uchiyama Manufacturing.

Todo ello atrajo a Grupo Simsa, la coahuilense de la familia Issa Tafich, que surtió inicialmente gas natural a la cervecería y luego inició la instalación de una red de ductos que avanza en el poniente meridano. Llegaron también proveedores de todos ellos, bancos que necesitan llevar sus cuentas y restaurantes para darles de comer… posiblemente con una Corona.

FUENTE: https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/jonathan-ruiz-columnita-pibil/2021/06/20/la-nueva-receta-millennial-de-la-corona/